El Corazón de Jesús y la Madre Concepción.
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"Cuando el hombre encuentra un tesoro, va, vende cuanto tiene y lo compra".
"CUIDA TU DE MI Y YO DE TI"
Madre Concepcíón
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"Cuando el hombre encuentra un tesoro... va, vende cuanto tiene... y lo compra".
El Corazón de Jesús fue el GRAN TESORO que encontró la Madre Concepción.
El secreto de todo cuanto, ahora, admiramos en ella.
La Madre Concepción, con el Corazón de Jesús lo es todo, y sin Él, nada.
Así como se dice que "el corazón de Pablo es el Corazón de Cristo", bien se puede afirmar también que
"el corazón de la Madre Concepción es el Corazón de Jesús".
APOSTOL DEL CORAZÓN DE JESÚS.
Cuando en el s. XXI alguien quiere suprimir la devoción del Corazón de Jesús, tachándola de 'anticuada', en la era del papel -en la que hay más escritores que lectores- surge de improviso una figura -no precisamente de una imprenta- sino de una clausura en la que vivió 70 años: La Madre Concepción.
La Madre Concepción que no 'escribió', no 'inventó'. Sólo 'VIVIÓ'. Y, ¿qué vivió? su amor apasionado, intensísimo, por el Corazón de Jesús. Se enamoró de verdad de Él. Todo lo encontró en Él.
Larga fue su vida ¡casi 94 años! pero ¡se le hizo tan corta...!
Su amor la urgía: "No puedo perder ni un minuto",
viviendo en una ilusión constante de enamorada: "He procurado enamorarme intensamente de Cristo". "Si mil veces tuviese que elegir otras tantas volvería a elegir lo mismo, pero entraría más pronto en el Carmelo".
Todo lo ofrecía al Corazón de Jesús y, queriéndole ofrecer más, todo se le hacía tan poco, menos que nada. Las llamas del Corazón de Jesús la abrasaban por momentos.
Quizás esta es la explicación de la gran expansión que tiene ahora la figura de esta Madre, que continua en el cielo lo que empezó en la tierra: seguir dilatando Su Reinado y propagar Su Devoción, según le pidió ella misma: "no quiero tener más ideal en el cielo ni en la tierra que tus santos intereses".
¡EL CORAZÓN DE JESÚS!
Ella, ahora, es su apóstol. Nos enseña a ir a Él, a confiar todo a Él.
A hacerlo todo para Él.
Nos enseña "los Nueve Oficios del Corazón de Jesús"
"Cuando el hombre encuentra un tesoro... va, vende cuanto tiene... y lo compra".
La Madre Concepción vendió todo lo que tenía... y no tenía poco... lo vendió todo. Y, todo lo que por el camino podría ir adquiriendo... todo lo iba vendiendo. Su tesoro no era otro que el Corazón de Jesús y por Él vivía: 'he de hacer locuras por Él'.
Su Gloria. Su Reinado. Su Amor. Su Corazón... se enamoró apasionadamente de Él con alma y cuerpo, con sentidos y potencias y todo se le hacía poco por Él.
Hizo un pacto eterno de amor y de entrega mutua con el Corazón de Jesús: 'CUIDA TU DE MI Y YO DE TI":
Olvido total de sí y de todo interés propio.
Fiada del todo de Él.
Descansando con paz segura y tranquila en su dulce Providencia.
Todo su ideal eran, Sus intereses santos.
Todo su trabajo era, Su Reinado en todos los corazones.
Su oración de todas horas, su reinado en todas partes y en todas las ocupaciones.
El fin de su sacrificio pasivo: porque reines.
Su sacrificio activo...todas sus cosas...
Debía faltar un mes para la Madre Concepción entregase su alma a Dios, cuando el primer jueves de mes, la hermana encargada de repartir los 9 Oficios del Corazón de Jesús, hizo ademán diciéndole: "¡No importa repartirlos!" como queriendo decir "eso es cosa de poca monta, no es importante ahora".
La Madre Concepción se mostró muy afectada y con gran pena enseguida respondió: "Me sabría muy mal que a mi muerte esta devoción se perdiese".
DIOS ES AMOR.
No ‘tiene’ Amor sino que ‘ES’ Amor. Es la definición que San Juan nos da del Ser de Dios.
El Ser de Dios ES ‘Amor’. El Amor no es un ‘atributo’ de Dios, sino que constituye precisamente Su propio Ser, su identidad propia.
Ahora bien, la ‘Sede’ donde reside este Amor de Dios es el Corazón de Jesús.
Por eso, quien encuentra ese Corazón encuentra el gran tesoro, quien se aferra a Él tiene la paz constante.
La ‘devoción’ a su Sagrado Corazón es la Gran Devoción, la devoción de las devociones.
El Corazón de Jesús es, verdaderamente, de todos los tiempos y para todos los tiempos. Pero si es de alguno en particular y, para alguno en particular, es precisamente del nuestro y para el nuestro Tercer Milenio.
¿Por qué?
El Corazón de Jesús es auténtica “profecía” y “terapia” providencial para un mundo tan atormentado que busca y no encuentra. Para nuestro hombre de hoy, con tantas heridas afectivas y tanto drama familiar.
La Madre Concepcion se tomó muy en serio esta devoción, la vivió tanto que se podría decir que es ahora su autobiografía.
¿Cual es el origen de esta practica devocional?
¿Cómo es la práctica de esta devoción?
¿Que podemós hacer nosotros?
AQUI puede encontrar más información sobre la práctica de la devoción al Corazón de Jesús.



